A mitad de abril

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Abril ha sido el mes de la locura. Ya les había contado aquí cómo los días previos tuve tanto miedo por los retos que tenía por delante, que me desenfoqué por completo. Pues, con la mitad del camino recorrido, puedo decir que ha sido realmente agotador pero satisfactorio.

Lunes, miércoles y viernes ensayo con Artefasto. Martes, jueves y sábados taller de actuación de la técnica de Chejov en Madrid. Todo eso sumado a un trabajo nuevo, más la rutina normal en cualquier casa con sus tareas domésticas.

Salir de casa temprano y no parar en todo el día. Estos días vivo a mil por hora. Pero cuando alguna queja intenta escapar por mi boca, recuerdo lo afortunada que soy por hacer lo que quiero, dónde quiero y con gente maravillosa. (Bueno, siendo franca Gian es mi cable a tierra o mejor aún, quien aparta esa neblina pesada que a veces no nos deja pensar/ver con claridad)

Estos días los he vivido intensamente, sobre todo con la experiencia del taller de Chejov, en el que he trabajado con mi cuerpo y sus límites hasta tal punto que siento que estoy conociendo un mundo interior poco explorado. Muy esóterico y personal todo lo que hacemos en clases como para intentar explicarlo con palabras.

Además, mañana nuevamente son las elecciones en mi país. Tensión y esperanza a tope.

Quedan dos semana para despedirme de este abril, que me dejará muchas historias por contar y espero que una Venezuela multicolor y libre de etiquetas.

Así que a ajustarse el casco, amarrarse las botas y a luchar sin importar el cansancio por lo que quiero.

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