Chejov

  • Chejov y su mirada
    Chejov y su mirada
  • Ian es una buena madre
    Ian es una buena madre
  • Chejov practicando su mejor pose
    Chejov practicando su mejor pose
  • Toman el sol juntos
    Toman el sol juntos
  • ... y también juegan
    … y también juegan
  • Besos para convencerme
    Besos para convencerme
  • Ian es una buena almohada
    Ian es una buena almohada
  • Una linda familia
    Una linda familia
  • ¿Cuántas narices ves?
    ¿Cuántas narices ves?

Chejov es el nuevo miembro de la familia. Apenas tiene una semana en casa y ya se hace sentir. La verdad es que yo no quería otro perro. Sentía que con Ian y Bella teníamos suficiente. En tal caso, sólo tendríamos uno más si se trataba de un galgo adoptado. Esa era mi posición. La de él era distinta. Él soñaba con tener un tercer bulldog en casa, bien fuese consiguiendo un novio para Bella o trayendo otro cachorrito.

Se estableció una mesa de diálogo, en la que la conclusión fue -al menos eso creí- que no tendríamos otro perro, y evitaríamos el riesgo que supone un embarazo en un bulldog. Pues dicho en criollo: me jugaron burro mocho.

Una tarde Gian me escribe por whatsapp:
– Hay una conferencia sobre alimentación canina en Madrid.

Acto seguido envía tres fotos de Chejov. Yo, que estaba muy ocupada, ignoro las fotos -tal como hacía desde hace 3 días cuando él había comenzado su campaña- y le respondo: “vale, si tanto quieres, pues sí.”

Mi teléfono empieza a sonar como loco segundos después, mostrando emoticones con caritas de emoción, y mil veces la palabra “gracias”. “Vaya, jamás pensé que le emocionase tanto una conferencia así” – pensé.

Tardé un minuto en darme cuenta. “Vida, creo que malinterpretaste o yo no entiendo tanto agradecimiento. Dije que sí a la conferencia, no al perro”

Silencio. Llamada telefónica de él. Risas nerviosas. “Ay, vida – risas nerviosas- yo pensé que me decía que sí a Wilson Wilson -porque se va a llamar así como el de Utopía- y ya lo reservé”

Vaya efectividad la de los bancos españoles, que en un minuto logras abrir la web-introducir tus datos-contraseña-ir a la sección transferencia-colocar el número de cuenta (Que debes tener muy a mano)-introducir monto-transferir. ¡Esto es un claro golpe a la mesa de negociaciones!

Comenzó la fase dos de su plan. Todos los días me hablaba de Wilson Wilson, de todo lo que quería hacer, visualizaciones de tardes en el jardín jugando con sus tres gorditos… ¡Bah! ¿Y todo lo que habrá que limpiar, y ahora Ian con otro macho en casa, cómo se sentirá el pobre?

Mi teléfono recibía diariamente las mismas 3 fotos del cachorro, de sus padres, hasta de sus abuelos. Campaña publicitaria que realmente poco me conmovía, porque las borraba apenas me llegaban. Tenía la esperanza de hacerlo cambiar de opinión, pero una de las virtudes de mi chico es la perseverancia: lo que se propone, lo consigue. Y hay que querer esa virtud tanto si se trata de mudarnos de país como de un cachorro.

Llega el sábado. Mi última clase del taller de Chejov, día que él eligió para ir a buscar a Wilson Wilson. Ya no había vuelta atrás, porque una cosa es decirle no a una foto, y otra muy distinta decírselo a un cachorro gordito con sus dulces ojitos.

He llegado a pensar que Giancarlo conversó con Chejov durante el regreso a casa, poniéndole al tanto de la situación: “Ian es un poco gruñon pero un buen tipo. Bella, esa es una loca que jugará contigo todo el tiempo, es sorda así que si pareciera que no te oye, es porque realmente no lo hace. Y está Tiby, tu mamá. Ella está casi convencida de tenerte en casa, sólo falta un empujoncito. Tienes que enamorarla. Mira, a ella le gusta que…”

Tuvo que ser así. Apenas llegó sólo tenía ojos para mí, me seguía a todas partes meneando el rabo con emoción y si por casualidad lo veía, empezaba a pegar brincos como loco. Allí estaba toda mi dureza de mujer madura de 32 años siendo desactivada en 120 segundos por un ser de tres meses de vida.

Al menos, pude rebautizarlo como Chejov. Un nombre que le va perfectamente: por su expresividad, por todo lo que comunica con una simple mirada.

Y si se preguntan cómo ha sido el proceso de adaptación: maravilloso. Ian es la madre que lo acompaña cuando lo dejamos en el kennel, que regaña a Bella cuando no le presta un juguete e incluso deja que Chejov se le acueste encima para dormir la siesta.

Bella es la hermana: con la que juega todo el día. Es divino verlos corretear o tomar el sol juntos, bajo la mirada atenta de Ian.

Y yo, pues un poquito derretida a sus patas.

3 comments

  1. korenia says:

    Que belleza tyssssss…. HERMOSO CHEJOV…. la me volví a enamorarrrr jajajaja… Que linda historiaaa… q afortunado es… creo que en algún momento se los dijee: SON LOS MEJORES SERESSSSS DE ESTE MUNDO jajajja… Gian y tu son una debiluchos de corazón, en el buen sentido de la palabra… son los mas dulces que conozco… saludos inmensos para ustedes.. abrazo fuerte también para TODA la FAMILIA…

Deja un comentario