Domingo de campos verdes y caminos insólitos

El domingo decidimos caminar por el campo que separa Guadalajara de Iriepal, un pueblo pequeño que se ha ganado mi corazón por ser la casa de Los Pérez.

Siempre había escuchado las historias de Julio y Jorge que corren por ese mismo campo hasta llegar a las antenas que están ubicadas en lo alto de una -aparentemente- pequeña montana. Con el buen clima de esta primavera, Gian y yo nos animamos a buscar ese camino a través del campo hasta llegar a la cumbre de la montaña.

Tuvimos bastante éxito, al menos hasta la mitad del recorrido, porque para llegar a la cumbre improvisamos y subimos por un camino que estaba a medio hacer entre pica de ciclistas extremos y canal natural de agua. ¿Sabes cuando ves claramente en línea recta que allá arriba está la cima, pero que el camino sigue por la ladera? Pues exactamente eso hicimos, y debo confesar que en algunas partes tuvimos que recordar al antepasado mono y subir usando las manos.

Pero valió la pena: al llegar arriba todo era plano, descubrimos hacia el lado opuesto de las antenas un mirador, hecho a mano por algún loco con material de construcción que le sobraba, mucho tirro/precinto (Una locura lo sé, pero algunas partes de las barandas están agarradas con muchos rollos de este material). La vistas eran perfectas, y el lugar maravilloso para sacar nuestra merienda y sentarnos a disfrutar de nuestra Guadalajara.

¿Cómo no animarse a caminar y perderse por estos campos?

 

Deja un comentario