Entre Suiza e Italia

Es inútil plasmar con palabras la belleza de este viaje. Ya hice mi mejor esfuerzo en intentar explicar lo importante que fue para mí hacerlo. No creo que haya dicho todo lo que tenía que decir. Y estamos hablando de mis sentimientos, debería poder ser capaz de expresarlos con claridad…

Si eso fue difícil, es prácticamente imposible describir los paisajes. Así que mejor les doy una idea con frases sueltas y fotos.

Perdí muchas veces la noción del espacio y de los límites territoriales, y sólo estuve 3 días “¿Esto es Suiza o Italia?” -fue la gran pregunta de todo el viaje.

Despertar cada mañana, con ese paisaje tan perfecto: un lago tranquilo enmarcado por montañas con picos de nieve. La primera mañana, lo primero que hice al despertar fue salir en pijama al balcón y quedarme allí extasiada, intentado capturar lo que mis ojos estaban viendo.

Los recuerdos más felices y los más tristes de mi vida siempre han tenido como fondo el agua: en su versión salada o dulce. Pero, siempre hay agua. Me crié en la playa, mi primera gran historia de amor comenzó con una visita inesperada en la playa, las cenizas de mi abuela reposan en el mar Caribe, conocí a Giancarlo haciendo rafting en Barinas. Supongo que tengo suficientes razones para enamorarme de cualquier paisaje que tenga masas de agua y sentirme cómoda en él.

Mi tío se encargó de llevarme a probar todos los cappuccinos que se pueden tomar en 3 días; incluido el suyo, que ocupó el segundo lugar. ¡Hasta probé un cappuccino de hongos!

Fue un paseo mágico, con unas vistas tan hermosas, quisiera volver,  y tomar el cappuccino que ganó el segundo lugar, sentada en el balcón viendo el lago. Pero esta vez, acompañada de Patt y de Manuel.

 

 

 

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