Mis primeros 2,5K

Hay pequeñas cosas que me hacen feliz, pequeños triunfos que me dejan por días con una sonrisa en el rostro. Perdón, corrijo pequeños triunfos, porque no creo que en esta materia existan tamaños.

Hace más de un año, me propuse comenzar a correr. Luego de muchos intentos, de quedarme sin respiración, sin piernas, sin ganas de levantarme de la cama para salir al parque… Logré una pequeña rutina: caminar-trotar-caminar. Pero jamás logré correr por más de 10 minutos seguidos. Y luego vinieron los cambios. Giancarlo se vino a España, mis horarios cambiaron para tratar de adaptarme a los suyos, me quedé sola y salir a las 6.00 am comenzó a parecer arriesgado. No corrí más.

Pero esa espina siempre se queda allí, en la lista de las cosas que aun no se han terminado. Conseguimos cerca de casa el parque perfecto: con una ruta que tiene subidas, bajadas, planos. Empezamos hace más de dos semanas a caminar, y a medida que iba tomándole el ritmo, empecé a trotar períodos más largos.

Hasta ayer que logré hacer mis primeros 2,5K. Quizás quien lea esto piense: “Joder, ¿2,5 k apenas? Los maratones más pequeños son de 5k”. Lo sé. Pero cada quien elige sus metas, hasta hace casi nada, ni siquiera podía mantenerme más de cinco minutos trotando. Y ahora en 20 minutos, corrí 2,5k, y terminé tranquila y satisfecha.

Además, no hay tamaño ni para las metas ni para los triunfos, o si?

 

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