Toledo con Amalia

Segunda vez en Toledo. Esta ciudad es increíble, ya lo comenté en varias postales que hice (1, 2 y 3)

No hay nada de esta ciudad que no enamore. A pesar de haber realizado prácticamente el mismo recorrido de hace unos meses atrás, la ciudad nos sorprendió nuevamente. El contraste entre la arquitectura tan ostentosa e imponente de las iglesias, y sus angostas y sencillas calles de piedra es lo que me gusta de ella. Además de sus puertas, por supuesto.

Y esta vez, acompañados de Amalia. A mi suegra la admiro por muchas cosas, me encanta su entusiasmo, su risa fácil y lo guerrera que es. Soy feliz siendo testigo del reencuentro entre Gian y su mamá, con las historias de siempre, y todas la cosas por contar de este tiempo lejos de casa. Por eso me gusta, caminar unos cuantos pasos atrás, dejando a este par disfrutar el uno del otro.

 

 

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