Un jueves bajo la dirección de Almodóvar

Los jueves suelen hacer comida popular gratis en un Bar cercano a casa. Pues quedamos con Carmela y Fernando en conseguirnos allí. Lo que sería un almuerzo tranquilo, se convirtió en la tarde más inaudita y surreal que he tenido en muchísimo tiempo. Parecía que Almodóvar escribía el guión y nosotros eramos los personajes.

De alguna manera, conocimos gente nueva quienes terminaron en nuestra mesa, brindando, cantando y contándonos los secretos más recónditos. En un par de horas, terminamos en un salón privado, encima del bar, bebiendo un té de hierbabuena preparado por un marroquí, mientras determinado personaje ya hasta el tuétano de orujo, se bajaba la bragueta y decía que venía el pistolero, otros cantaban canciones de galicia, una rumana se encargaba de pasear al bebé de la familia y soportaba las nalgadas estoicas que “el pistolero” le daba ocasionalmente.

Y nosotros allí, impávidos, cómplices de las intimidades de unos desconocidos que al calor de las cañas, nos llenaron de historias, de cantos, de nostalgia por la tierra… Lo que sí me quedó claro, es que para los españoles hay dos cosas importantes: el vínculo con su tierra, ese que te hace sentir orgulloso y decir yo soy de tal provincia; y la música como el mejor vehículo para conectarse con sus raíces.

Ahora, entiendo que las sobremesas que hacíamos ocasionalmente en casa, con un orujo, donde mi abuela cantaba isas y folías, era su manera de sentirse cerca de casa. Comprendo que no era una tradición particular de mi familia, sino que forma parte del ser español, es algo que les corre por la sangre.

Pero volviendo a lo realmente importante, aquí les dejo el video de la preparación del arroz que nos comimos. Estaba exquisito.

*Disculpen la grabación no es tan buena, pero es que era lo que tenía a mano.

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